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Mis amigos son aquellos que recomiendan ser bebido con templanza, que defienden la sobriedad pero no es ascentismo. Se me ha llamado a mi el Vino, la leche de los viejos: " el vino es la leche de los viejos. No sé si lo dice Cicerón o el obispo de Mondoñedo " expresa con sorna un personaje de Lope de Vega. Yo, el Vino, lo confirmo. Estimulo en cantidades moderadas, el apetito de los ancianos, facilito la digestión y ayudo a superar melancolías y nostalgias que suelen acompañar a la senectud. Yo, el Vino, con cierto narcisismo, me ufano de las cualidades de las que carecen mis competidores, la cerveza ingerida durante la comida produce flatulencia, el té y el café son beneficiosos pero no acompañan a los alimentos, la leche es el alimento más completo pero de exclusivo efecto nutritivo, me queda como posible competidor con Yo, el Vino, el agua, que admito que es compatible conmigo y debe ser ingerida en momentos diferentes, nunca mezclándonos. Por último, tengo entre mis más leales defensores a los cardiólogos, que coinciden en que si soy bebido con moderación, reduzco la formación de trombos o coágulos en la luz de las arterias y colaboro a reducir la incidencia de enfermedades coronarias. TODOS LOS QUE ABUSAN DE MI, EL VINO, SON MIS ENEMIGOS |
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